Solo En Casa
por Florencia Kratsman
Esta columna es parte de una serie de artículos que intentan señalar transformaciones en el concepto tradicional de el hogar a luz de inluencias contemporaneas en diferentes ámbitos.
La creencia de que el matrimonio y la paternidad son los estados mas deseables para la mujer y el hombre adultos es tan evidente en nuestra sociedad que nos olvidamos de que la convivencia de el núcleo familiar no es una condición permanente en nuestras vidas.
Tradicionalmente, cuando se compra una propiedad se evalúan las necesidades familiares y no se considera la adaptabilidad de esa vivienda a usos futuros. Alrrededor de un veinte por ciento de los hogares puertorriqueños consisten de una persona viviendo sola y la mitad de las familias en Puerto Rico no tienen hijos menores de dieciocho años. En ciertas partes urbanas de la isla, el cuarenta punto cuatro de las familias son mujeres sin maridos presentes.
Éstas estadisticas parecen indicar dos cosas: En primer lugar, que la composición de el hogar puertorriqueño es mas compleja y variada de la que generalmente apunta el mercado y en segundo lugar, que la mayoría de las personas viven la mayor parte de sus vidas solas o en pareja ,pero sin hijos en casa.
El diseño lógico para una casa familiar debe tener la flexibilidad de adaptarse a los cambios temporales de sus dueños además de reflejar sus deseos y necesidades . La idea no es establecer nuevos modelos de vida, sino responder a necesidades específicas creadas por el desarrollo familiar.
La casa sin niños genera variaciones , ya que sin la necesidad de privacidad acústica y espacial que ellos requieren , la división entre lo que es público y privado y su proporción relativa cambia. La casa continua siendo un derivado de los ritos domésticos,pero las actividades domésticas son otras y con ellas los niveles y tipos de privacidad. El hogar es vizualizado como una secuencia de movimientos cotidianos y no necesita ser dividido en una secuencia de cuartos .
Una estrategia que puede ser adoptada fácilmente por arquitectos y constructores es hacer una distinción mas rigurosa entre los elementos estructurales y programáticos en el planeamiento y construcción de viviendas, lo que permitiría una transformacion de la casa a través de el tiempo así cambien las circunstancias de el dueño.
Si bien el costo de una vivienda de éste estilo podría llegar a ser un poco mas alto inicialmente,a lo largo de la vida de el edificio y a la hora de modificar el hogar, las ventajas serían múltiples.
El atractivo de una vivienda de éstas caracteristicas, a la cual podríamos llamar tipo “Loft“, no radica únicamente en los placeres espaciales y visuales que ofrecen la apertura y la flexibilidad. Elegir vivir en un espacio con una estructura programática mutable puede ser visto como el deseo de vivir en una casa que refleja los patrones domésticos de la vida contemporanea ,así los habitantes de la casa sean una persona, una pareja o una familia. En un “Loft “,el espacio se transforma por medio de puertas corredizas, puertas pivote y muebles. De esta manera,lo que define el espacio son cosas que se mueven, haciendo una virtud de la inestabilidad y variedad de los usos familiares.
La idea de una planta de piso flexible no es nueva. Sin embargo, en un momento histórico donde tantos aspectos de la vida cotidiana parecen mas transitorios que permanentes , una vivienda adaptable al cambio es tanto un gesto metafórico como uno funcional. Más todavía, si éstas variantes ayudan a crear una sensacion de permanencia y estabilidad, y evitan el tener que abandonar una casa después de vivida en familia. Después de todo, de eso se trata el hogar.